La muerte toma siempre la forma de la
alcoba
que nos contiene.
Es cóncava y oscura y tibia y silenciosa,
se pliega en las cortinas en que anida la sombra,
es dura en el espejo y
tensa y congelada,
profunda en las almohadas y, en las sábanas, blanca.
Los dos sabemos que la muerte toma
la forma de la alcoba, y que en
la alcoba
es el espacio frío que levanta
entre los dos un muro, un
cristal, un silencio.
Entonces sólo yo sé que la muerte
es el hueco
que dejas en el lecho
cuando de pronto y sin razón alguna
te incorporas
o te pones de pie.
Y es el ruido de hojas calcinadas
que hacen tus
pies desnudos al hundirse en la alfombra.
Y es el sudor que moja
nuestros muslos
que se abrazan y luchan y que, luego, se rinden.
Y
es la frase que dejas caer, interrumpida.
Y la pregunta mía que no oyes,
que no comprendes o que no respondes.
Y el silencio que cae y te
sepulta
cuando velo tu sueño y lo interrogo.
Y solo, sólo yo sé que
la muerte
es tu palabra trunca, tus gemidos ajenos
y tus involuntarios
movimientos oscuros
cuando en el sueño luchas con el ángel del sueño.
La muerte es todo esto y más que nos circunda,
y nos une y separa
alternativamente,
que nos deja confusos, atónitos, suspensos,
con una
herida que no mana sangre.
Entonces, sólo entonces, los dos solos,
sabemos
que no el amor sino la oscura muerte
nos precipita a vernos cara
a los ojos,
y a unirnos y a estrecharnos, más que solos y náufragos,
todavía más, y cada vez más, todavía.
XAVIER VILLAURRUTIA
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julio 17, 2012
marzo 11, 2012
V
Tal vez no ame a nadie en particular dijo
mientras miraba a través de los cristales
(La poesía ya no me emociona) - ¿Qué? Su amiga
levantó las cejas Mi poesía (Caca)
Ese vacío que siento después de un orgasmo
(Maldita sea, si sigo escribiendo llegaré a sentirlo
de verdad) La verga parada mientras se desarrolla
el Dolor (Ella se vistió aprisa. Medias
de seda roja) Un aire jazzeado una manera de hablar
(Improviso, luego existo, ¿cómo se llamaba ese tipo?)
Descartes Caca (Qué nublado, dijo ella,
mirando hacia arriba Si pudieras contemplar
tu propia sonrisa Santos anónimos Nombres
carentes de significado
Roberto Bolaño
mientras miraba a través de los cristales
(La poesía ya no me emociona) - ¿Qué? Su amiga
levantó las cejas Mi poesía (Caca)
Ese vacío que siento después de un orgasmo
(Maldita sea, si sigo escribiendo llegaré a sentirlo
de verdad) La verga parada mientras se desarrolla
el Dolor (Ella se vistió aprisa. Medias
de seda roja) Un aire jazzeado una manera de hablar
(Improviso, luego existo, ¿cómo se llamaba ese tipo?)
Descartes Caca (Qué nublado, dijo ella,
mirando hacia arriba Si pudieras contemplar
tu propia sonrisa Santos anónimos Nombres
carentes de significado
Roberto Bolaño
enero 30, 2012
A Jesús Crucificado
Este soneto me lo descubrió mi abuelo hace ya algunos años. En su opinión, el mejor soneto místico de la lengua castellana. Quizás el misticismo sea lo que lo haya condenado.
Qué decir ahora de él, sumergida como me encuentro en tanta postmodernidad.
Qué decir ahora de él, sumergida como me encuentro en tanta postmodernidad.
| No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves, Señor; muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido; muéveme ver tu cuerpo tan herido; muévenme tus afrentas y tu muerte. Muéveme, al fin, tu amor, y en tal manera, que aunque no hubiera cielo, yo te amara. Y aunque no hubiera infierno, te temiera. No me tienes que dar porque te quiera; pues aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero, te quisiera. Anónimo. Atribuido, según Menéndez Pelayo, a Santa Teresa, a San Francisco Javier o al Fray Miguel de Guevara. Misteriosas atribuciones, cada uno de ellos estaba en un continente distinto. |
enero 29, 2012
romanticismo
"Destruyamos todo y veamos lo que sale; ya sabemos lo pasado, hasta el presente es pasado ya para nosotros; lancémonos al porvenir a ojos cerrados; si todo es viejo aquí, abajo todo y reorganicémoslo. (...)
Libertad por todas partes; si el destino de la humanidad es llegar a la nada por entre ríos de sangre, si está escrito que ha de caminar con la antorcha en la mano quemándolo todo para verlo todo, no seamos nosotros los únicos privados del triste privilegio de la humanidad: libertad para recorrer ese camino que no lleva a ninguna parte."
"Escribir como escribimos en Madrid es tomar una apuntación, es escribir en un libro solo. Escribir en Madrid es llorar, es buscar voz sin encontrarla, como en una pesadilla abrumadora y violenta. Porque no escribe uno siquiera para los suyos. ¿Quiénes son los suyos? ¿Quién oye aquí? ¿Son las academias, son los corrillos noticieros en la Puerta del Sol, son las mesas de los cafés, son los que despojan o son los despojados?"
(Horas de invierno)
MARIANO JOSÉ DE LARRA
Libertad por todas partes; si el destino de la humanidad es llegar a la nada por entre ríos de sangre, si está escrito que ha de caminar con la antorcha en la mano quemándolo todo para verlo todo, no seamos nosotros los únicos privados del triste privilegio de la humanidad: libertad para recorrer ese camino que no lleva a ninguna parte."
"Escribir como escribimos en Madrid es tomar una apuntación, es escribir en un libro solo. Escribir en Madrid es llorar, es buscar voz sin encontrarla, como en una pesadilla abrumadora y violenta. Porque no escribe uno siquiera para los suyos. ¿Quiénes son los suyos? ¿Quién oye aquí? ¿Son las academias, son los corrillos noticieros en la Puerta del Sol, son las mesas de los cafés, son los que despojan o son los despojados?"
(Horas de invierno)
MARIANO JOSÉ DE LARRA
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